História de la Iglesia Unitaria de Hungría
La religión unitaria nació en la segunda mitad del siglo 16
en el seno de uno de los movimientos protestantes más radicales, el de los
antitrinitarios que, como su nombre indica, niegan la trinidad de Dios. En lo
que respecta a su aparición en tierra húngara, en una Hungría dividida en tres
partes, la religion unitaria se extendió por Transilvania (ahora ocupada por
Rumania). En la Transilvania, autónoma hasta principios del siglo 18, y en
Hungría a partir de 1848, funcionaba como religión oficialmente reconocida.
Gracias a la escuela superior que tenía esta comunidad religiosa en Kolozsvár (hoy
Cluj-Napoca, Rumania), la imprenta de Gyulafehérvár (hoy Alba Julia, Rumania) y
más tarde también en Kolozsvár y el colegio de Székelykeresztúr (hoy Cristurul
Sacuiesc, Rumania), la Iglesia unitaria educó una intelectualidad altamente
capacitada. El dictado de paz de Trianón (Versailles, 1920) cambió las fronteras
de Hungría, y Transilvania pasó a formar parte de Rumania. Acto seguido, la
Iglesia Unitaria de Hungría se independizó de la de Transilvania. Hoy en día los
35.000 fieles que viven en Hungría se integran en una diócesis independiente
desde 1971. Se estima que una cuarta parte de los 1-1,5 millones de unitarios
que viven en el mundo son húngaros; la mayoría de ellos vive en Transilvania, en
América del Norte y en diáspora por Europa occidental.
A partir del siglo 10, en Transilvania – el extremo sudoriental del Estado
húngaro medieval – convivían varios pueblos, religiones, lenguas y culturas. El
rey (San) Esteban I (en el poder como gran príncipe entre 997 y 1000, y como rey
de 1000 a 1038) había integrado Transilvania en la religión católica romana en
1003, y en 1009 fundó la diócesis de Gyulafehérvár. A partir de 1160 se
establecieron en el sur de Transilvania alemanes procedentes de la zona del Rin.
A base de la igualdad de derechos ganaron autogobierno pleno y más adelante en
algunas de sus ciudades llegaron a dominar el comercio que pasaba a través de
Transilvania; tal fue el caso, por ejemplo, de Nagyszeben (hoy Sibiu, Rumania).
Los sículos - grupo étnico de habla húngara - quizás sean los descendientes de
los hunos de Atila. Los documentos informan de que los rumanos, un pueblo de
pastores, de religión ortodoxa, se establecieron en Transilvania en la primera
parte del siglo 13. Tras la derrota sufrida frente a los turcos otomanos en
Mohács, en 1526, el reino de Hungría se dividió en tres partes (1541). Las
condiciones imperantes favorecieron la expansion del movimiento unitario en el
nuevo Estado creado en la parte oriental del país. El movimiento unitario se
consolidó y se convirtió en un culto religioso estructurado como Iglesia.
La corte real, humanista e innovadora, de influencia italiana del príncipe Juan
Segismundo (en el poder entre 1556 y 1571) favoreció el crecimiento de la
Iglesia Unitaria. El príncipe primero se convirtió al luteranismo, más tarde a
la religión unitaria y no escatimó medios para apoyar la Reforma y la cultura
protestante. Así, se reunieron en Transilvania los representantes del platonismo
humanista cristiano expulsados de Italia y de la Suiza calvinista. Estos pasaron
a ser asesores del príncipe; el principal organizador de la Iglesia Unitaria fue
el obispo y profesor Ferenc Dávid (nacido alrededor de 1510 y fallecido en
1579). En 1568, la Asamblea transilvana de Torda (hoy Turda) aprobó - primera
vez en la historia del mundo - el derecho de libertad de interpretación de la fe,
de la que más tarde gozarían tanto los predicadores como las congregaciones. Se
dio un paso más hacia adelante en la Asamblea de Marosvásárhely (hoy Tirgu Mures)
(1571) que declaró oficiales a las religiones luterana, calvinista, católica y
unitaria en Transilvania.
En los años treinta del siglo 17 la Iglesia unitaria quedó bajo el control de la
calvinista, sin que ésta le negase la continuidad propia. En 1660 los unitarios
perseguidos en Polonia se refugiaron en Transilvania. En 1686 formalmente y en
1701 jurídicamente Transilvania quedó subordinada al poder político de los
Habsburgo. Aunque la libertad de culto existente se mantuvo a nivel de las leyes,
en la práctica no siempre se aplicaba. No obstante, la situación de la Iglesia
unitaria seguía siendo mejor que la de las Iglesias protestantes de Hungría. En
Transilvania no se limitó la práctica de la religion a determinadas poblaciones,
no se prohibió la construcción de torres de iglesia, pero en el curso de la
Contrarreforma muchas iglesias pasaron a manos de la Iglesia católica y a partir
de 1716 los unitarios sólo podían celebrar sus ceremonias religiosas en casas
particulares.
La situación de la Iglesia Unitaria cambió en el periodo del liberalismo
nacional. El decreto de tolerancia fue aprobado por la Asamblea Nacional húngara
en 1790-1791 y en 1848 se proclamó la igualdad de las religiones y la igualdad
de los fieles ante el Estado; la ley entró en vigor veinte años después, debido
a la derrota de la revolución y lucha libertaria de 1848-1849 sufrida frente a
las tropas austriacas y rusas. A continuación, en 1894 y 1895 se promulgaron las
leyes que solucionaban de forma global la igualdad de derechos de las Iglesias.
La Iglesia unitaria jugó un papel clave en la historia de Transilvania. Publicó
el primer manual unitario en latín en 1568. En Kolozsvár la comunidad contaba
con iglesia, imprenta y escuela superior. La comunidad tenía destacados
predicadores, poetas y escritores que tradujeron salmos, organizaron
representaciones teatrales estudiantiles, y escribieron poemas didácticos que,
por primera vez en la historia de la literatura húngara, tocaron temas como los
valores del trabajo manual o la nobleza humana de las mujeres. En 1737 apareció
el primer catecismo unitario. A partir de fines del siglo 18 se reconstruyeron
dos grandes escuelas unitarias y se inauguraron numerosas iglesias.
Cabe destacar que el efecto espiritual del unitarismo trascendió este ámbito
para adquirir una dimensión mucho mayor. En la primera parte del siglo 19
estableció contacto con Iglesias protestantes británicas y americanas. En ese
siglo hubo intelectuales destacados que más allá de enriquecer a la Iglesia
unitaria contribuyeron a ampliar los conocimientos del pueblo húngaro. Farkas
Sándor Bölöni (1795-1842) informó sobre los húngaros América y su Iglesia
unitaria. El obispo János Kriza (1811-1875) se hizo famoso por su colección de
poesía popular. El barón Balázs Orbán (1830-1890) se ganó fama con su
descripción de la región sícula de Transilvania. Sámuel Brassai (1800-1897) con
su actividad científica reformó la enseñanza unitaria y fundó la primera entidad
social de la Iglesia (1885). En 1890 se construyó la primera iglesia unitaria en
Budapest. El compositor y musicólogo Béla Bartók (1881-1945), de religión
unitaria, constituye un orgullo de la Iglesia unitaria y de toda la nación
húngara.
La paz de Trianón, que en 1920 arrebató a Hungría las dos terceras partes de su
territorio y más de la mitad de su población, dividió a la comunidad unitaria en
dos partes. De los 74.000 unitarios que había en el país antes de la Primera
Guerra Mundial, en 1920 sólo unos 10.000 quedaron en el territorio de Hungría.
La mayoría pasó a ser ciudadana de Rumania. Pese a todo, la Iglesia Unitaria no
perdió su espíritu progresista. Entre las dos guerras mundiales la Iglesia
unitaria de Hungría estuvo encabezada por Sándor Szent-Iványi (1902-1983) que se
opuso a la persecución de los judíos. Después de la Segunda Guerra Mundial,
tanto la Iglesia unitaria de Hungría como la de Transilvania sufrieron las
consecuencias de la nacionalización y de las persecuciones políticas. Después de
la derrota de la revolución de 1956, la Iglesia unitaria sufrió represalias
debido en primer lugar a la simpatía de los unitarios húngaros de Transilvania.
La reorganización de la Iglesia unitaria se inició tanto en Hungría como en
Rumania después de la transición democrática (1989-1990). En la actualidad, en
Transilvania viven unos 80.000 unitarios. En 1993 renacieron los colegios
unitarios de Kolozsvár y Székelykeresztúr. La Iglesia unitaria de Hungría, que
tiene entre 35.000 fieles, se está planteando la posibilidad de crear una
segunda diócesis y cuatro áreas pastorales. Entre sus planes a medio plazo
figura el aumentar el número de las escuelas dominicales, la inauguración del
primer jardín de infancia y de una residencia para ancianos.
La Iglesia Unitaria de Hungría y la de Transilvania se conmemoraron juntas la muerte del teólogo y médico español, Miguel Servet en una conferencia de Budapest en noviembre de 2003. En noviembre del 2005 en el Encuentro del Consejo Unitario Universalista Internacional (Montserrat, España) participaron el Rdo. Sándor Léta y el Dr. Botond Elekes, presidente de la Iglesia Unitaria de Hungría
Conde Nicolás Miguel Cseszneky de Milvány